El Monasterio Panagia Parigorítissa de Grecia se mimetiza totalmente con la naturaleza, se confunde entre sus colores grises y blancos, se reconoce como parte de la antigüedad. Y muy altiva no se rebaja a juntarse con lo hecho en el último período de la historia, cuando el cemento, la tecnología y la practicidad se impone a la belleza en la confección de un nuevo elemento sobre la tierra.
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Anteriormente en el territorio griego, cada edificio levantado respondía a un objetivo religioso, es que más que todo en la Edad Media, el centro de todo el universo era el único Dios católico, por lo que cada acto y monumento debería levantarse en su honra, lo que deja entender muy bien que cada majestuosidad debería ser por cuestiones religiosas.

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Panagia Parigorítissa se inscribe dentro de esa época, es por ello que no extraña su impetuosa belleza, no nos extraña que haya habido tanta dedicación en su confección y construcción. Felizmente Panagia Parigorítissa aún queda en pie en el territorio de Kato Panagia, para poder apreciarla hasta que el tiempo le ponga un fin, pero por lo que se ve en primera instancia, falta mucho para que esa desgracia suceda. Así que todavía podemos echarle un vistazo de cerca de sus blancas murallas y a sus longevos y rojos tejados de su fachada y a sus frescos y murales bizantinos por dentro.

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Pero Kato Panagia no solamente es el monasterio en sí mismo, es un territorio lleno de historia. Se dice que Europa tuvo la fortuna de recibir bordados y telas, que se exportaban desde aquí. Se dice también que las mujeres fueron las precursoras de la moda y de las tendencias que luego París y Atenas copiaron. Deja por un momento las tradicionales rutas por Grecia. Atrévete a explorar más allá de lo conocido, más allá de las fronteras de Atenas, hagamos un viaje inusual y no el típico circuito por las Islas Griegas.
