Viaje a Atenas: Llegada
Para volar a Atenas desde España en líneas regulares hay dos opciones, o bien salir desde Barajas y volar con Iberia, o bien partir de El Prat e ir con Vueling. Nosotros por una oferta elegimos Madrid. Desde ahí, en unas tres horas y media llegas hasta el aeropuerto internacional de Eleftherios Venizelos, situado a unos 30 kilómetros de la capital griega.

Foto: mgrimpho
Una vez desembarcados, lo mejor es pillar el metro hasta el centro de Atenas. Por cinco euros te lleva hasta la plaza Sindagma y desde allí pudes coger otras líneas que te acerquen al hotel que hayas elegido. En nuestro caso, teníamos que ir a la estación de la Acrópolis, ya que el hotel, estaba en un barrio muy tranquilo en la parte trasera de la colina donde están los monumentos más emblemáticos de Atenas.
Volando con Iberia llegarás hasta tu alojamiento más o menos sobre las seis de la tarde, así que después de dejar las maletas y una ducha para espabilarnos un poco, nos fuimos a pasear y tener una primera toma de contacto con la ciudad.
Lo cierto es que nos dimos un paseo bastante grande, para estirar bien las piernas y, de paso, ubicarnos para los próximos días. Recorrimos las calles del barrio de Plaka, donde se acumulan las tiendas de souvenirs, llegamos hasta la plaza Sindagma, el centro neurálgio de la ciudad, llegamos hasta la plaza Omonia, que lo cierto es que por la noche no es muy recomendable, y desde ahí por otras avenidas, regresamos hacia la zona de Plaka.
Ahí cenamos un kebab al que son tan aficionados los griegos como sus vecinos los turcos, y también nos tomamos un par de cervezas de las marcas más populares en Grecia: Alpha y Mythos.
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