Atenas tiene un clima típicamente mediterráneo, por eso el invierno no es excesivamente frío. De hecho, esta mañana lucía un sol radiante, así que nos fuimos toda la mañana por los barrios de Plaka y Anafiotika, sobre todo por éste último que es mucho más auténtico, con pequeñas casas, callejones aparentemente abandonados y rincones pintorescos preciosos situados en las faldas de la colina de la Acrópolis.

Foto del barrio de Anafiotika: mgrimpho
Por esas calles hay que ir paseando sin un destino determinado, te vas perdiendo por el laberinto y, casi sin darte cuenta, de pronto desembocas en las antigua Agora Romana y en los restos de la impresionante Biblioteca de Adriano, y a ambos yacimientos pudimos entrar con la entrada que habíamos pagado ayer en la Acrópolis.
Tanto el Agora como la Biblioteca de Adriano son restos de la ocupación de los romanos tras la época de esplendor del Clasicismo griego. En el Agora, se ven los vestigios de una enorme plaza que fue el mercado de la ciudad, todo cubierto por soportales abiertos con esbeltas columnas.

Foto de la Torre de los Vientos en el Agora Romana: mgrimpho
Mientras que en el recinto de la Biblioteca de Adriano se aprecia el enorme espacio cultural que creó este emperador romano, que cuando llegó a Grecia se quedó totalmente fascinado por la belleza de una ciudad como Atenas y su pasado esplendoroso como cuna de toda una cultura.
